Es importante y necesario conocer y cumplir las normas de higiene durante la manipulación de alimentos, para que así podamos garantizar la seguridad de éstos y evitar enfermedades de cuyo origen sea alimentario.

Normalmente el manipulador de alimentos es el que interviene como vehículo de transmisión de estas enfermedades. Por ello, es importante que tengamos en cuenta el gran papel que jugamos en la prevención.


Uno de los principios generales de la legislación alimentaria se centra en la necesidad de ofrecer a los consumidores una base para elegir con conocimiento de causa los alimentos que consumen y evitar cualquier práctica que los pueda inducir a engaño, para lo que resulta esencial garantizar el derecho a la información de los consumidores respecto de los alimentos que se comercializan. El reglamento (UE) nº 1169/2011 recoge las reglas en materia de etiquetado nutricional. 

Con el fin de controlar su enfermedad, los consumidores deberán estar plenamente informados sobre la naturaleza y composición de los alimentos que están comprando, es decir, existe una clara necesidad de etiquetar los ingredientes alergénicos y de identificar posibles contaminaciones cruzadas con alérgenos con el fin de que los consumidores puedan tomar decisiones de compra plenamente informadas.


El Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control es un proceso sistemático preventivo para garantizar la inocuidad alimentaria, de forma lógica y objetiva. En él se identifican, evalúan y previenen todos los riesgos de contaminación de los productos a nivel físico, químico y biológicos a lo largo de todos los procesos de la cadena de suministro, estableciendo medidas preventivas y correctivas para su control tendientes a asegurar la inocuidad.

En 1993, la comisión europea publicó la directiva 93/43 que establecía la obligación de la implantación de sistemas APPCC para el conjunto de las industrias alimentarias europeas.